Ganadoras concurso 25N

Entre el 23 y el 27 de Noviembre, organizamos en Instagram un concurso de relatos con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Queríamos leer textos esperanzadores y positivos y compartirlos con otras personas.
Finalmente, decidimos que los relatos escogidos fuesen:

Ambas autoras recibirán un lote de libros por cortesía de la editorial en premio por sus trabajos. Los copiamos a continuación para que podáis disfrutarlos. Esperamos que os gusten.


Maneras de decir «Te quiero»

@amayaarayas

Trajes violetas

Un tímido rayo de sol se cuela a través de las tupidas cortinas del dormitorio de Julia. Le acaricia los párpados, despertándola con dulzura. Mientras estira cada músculo de su cuerpo, abre los ojos y ve una bonita sonrisa reflejada en el espejo. La suya. Como sumida en un sueño profundo, retira las sábanas y se acerca sin apartar la mirada ni un solo segundo. Sigue con la yema del dedo el contorno de sus labios, como si quisiera dibujar aquello que lleva tanto tiempo sin ver.
Su sonrisa se ensancha, provocando que un mar de recuerdos inunde su mente embotada. Parece que los esté viendo a través de un pequeño agujero y, en todos ellos, las carcajadas de sus familiares y amigos la envuelven.
—¿Cuándo dejaste de ser feliz? —le pregunta al aire.
Mira a su alrededor. Sabe la respuesta aunque lleva demasiado tiempo temiendo hacerle frente a esa pregunta. No sabía cómo hacerlo, jamás habría involucrado a sus seres queridos; pero ellos son su fuerza, el mosquetón que impedirá que caiga por el precipicio.
Él no está en casa. Lleva una semana de viaje, pero ha sido suficiente para recordar una vida de ensueño. La que ella tenía, la que está decidida a recuperar.
Él no está en casa. Lleva una semana de viaje, pero ha sido suficiente para recordar una vida de ensueño. La que ella tenía, la que está decidida a recuperar.
—¿Julia? —se escucha al otro lado del teléfono.
Una lágrima de felicidad recorre su mejilla al escuchar la voz de Silvia. Separarse de ellos para evitar que vieran lo que estaba ocurriéndole parecía lo mejor. ¡Cómo había podido pensar algo así!
—¿Julia, eres tú?
—Necesito que me ayudes —responde sin una pizca de temor.
—¿Qué ocurre? ¿Estás bien? ¿Le ha pasado algo a Manuel?
Al tiempo que un escalofrío le recorre la espina dorsal al escuchar su nombre, un intenso resplandor malva ilumina el ventanal.
—¿Nos vemos en media hora en nuestro restaurante favorito? Prometo contarte todo. Necesito hacerlo.
Silvia asiente preocupada y Julia lanza el teléfono sobre la cama. Abre las cortinas con fuerza y la intensa luz le hace retroceder un par de pasos. De pronto recuerda que es 25 de noviembre, que no está sola, que debe luchar por ella y por todas las mujeres que aún necesitan que los edificios se vistan de violeta. Por fin siente que el único camino que debe seguir es el que la lleve lejos de allí.

@mariagrescritora

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